Una soga
dedicado a mero
Estar casi ahogada.
Perdí mi regalo, mi preciosura,
banal obsequio de mi amor.
Se escapó. En la calle.
Lloré más que la posesión.
Y ahí, justo ahí
una aparición.
Letras pequeñas,
de desconocido
acercándose,
pregunta,
dice. Una voz, primera.
No sé muy bien qué hacer
en la virtualidad.
Tomo esa soga
al descubrir
que aún me sorprendo.
-------------------------------------
